sábado, 21 de septiembre de 2013

Capitulo 20

— Cuando suspiras de esa manera suele significar que has hablado con tu madre. - dijo Hanna

— No— meneó la cabeza. No pensaba reconocer en qué había estado pensando. Era el momento de una distracción


—. Iré a preparar el café. Ve a ducharte.

Hanna se dirigió a toda velocidad a la seguridad de la cocina, donde la parte inferior de su cuerpo quedaría oculta detrás del mostrador. De ese modo, sin importar lo que Jose Luis  dijera, mantendría un poco de dignidad.

— Hmmm, ¿Hanna?

— ¿Sí?— sacó el bote del café del armario.

— Sobre la ducha...


Supo lo que JL  iba a decir. Le iba a pedir que se ducharan juntos. Maldición, ¿qué debía hacer? El cuerpo le gritaba “¡Sí, sí!”, pero, ¿era inteligente? Si no paraba de mirarlo de esa manera, el voto inteligente iba a salir derrotado por el voto de seguir adelante.

— Yo, eh... yo..



Capitulo 19

Hanna estaba oficialmente preocupada. Desde la conversación que mantuvieron la noche anterior, había estado obsesionada con la idea de tener sexo con Jose Luis. Verlo esa mañana no había mejorado la situación. Todo lo contrario, apenas había sido capaz de correr. No dejaba de imaginar todo tipo de cosas. Cosas sexy. Peligrosas. Se le ocurrió que probablemente llevaba años teniendo esos pensamientos sucios con Jose Luis, pero como no tenían sentido, los había reprimido. En cuanto abrieron esa puerta, su imaginación se desbocó.

Y supuso que a Jose Luis  le pasaba lo mismo. Sin duda pensaba que el sexo entre ellos sería educado y civilizado.


Cuando estuvieron cerca del apartamento la gravedad del problema se tornó evidente. Costaba ser sutil con los malditos pantalones cortos. Pero cada vez que intentaba pensar en algo seguro, terminaba imaginándolo en la ducha. Aún no habían hecho nada y ya había perdido el control. Que Dios no permitiera que Jose Luis sacara el tema. No sería capaz de volver a mirarlo a la cara.

¿Porqué se le había ocurrido esa idea estúpida?¿Qué una vez que plantara la idea ya no podía desplantarla? Bueno, no pensaba caer si luchar. Valoraba demasiado su amistad. El sexo no podía suceder. Hanna no podría soportarlo.


— ¿Vas a tardar mucho en abrir la puerta?

Aturdida, se dio cuenta de que se había quedado quieta mirando la puerta de su casa no se sabe cuánto tiempo. Sacó la llave y la introdujo en la cerradura. Hanna entró primero.

Jose Luis, desde luego, tuvo que mirarle el trasero. Por enésima vez esa mañana. Nada había cambiado. Era el mismo trasero que había visto la primera vez. Aunque eso no parecía importar. Tenía que mirarlo. Admirarlo. Suspirar.



Capitulo 18

Hanna  aumentó un poco el paso, de modo que respirar pasó a ser más importante que hablar. Jose Luis  no tardó mucho en recuperar su línea de pensamientos.

Dormir con Hanna. Verla desnuda. Tocarla. Besarla. Jugar.

¿Y si hacía ruidos raros? Su último novia había gritado “Oh, papi si” cada vez que tenía un orgasmo.  Aún se sentía molesto consigo mismo por quedarse con Sandra  durante tanto tiempo. Era una mujer que no valia la pena, aunque no se había dado cuenta hasta que vivió con ella  casi un año.


Era competente en todos los demás ámbitos de la vida. Tenía éxito en su trabajo, tenía buenos amigos y carecía de vicios terribles. En conjunto, lo enorgullecía y satisfacía cómo iban las cosas. Pero, ¿el amor? No.


Había llegado a la conclusión de que el amor romántico era un talento, como pintar o tener una buena voz. . No era su culpa ser un completo inepto ni elegir mujeres  inadecuadas. En cuanto aceptó eso, la vida había encajado en su sitio.

El único problema era que echaba de menos el sexo... lo cual la conducía otra vez a Hanna.


Si no era capaz de sentirse seguro teniendo sexo con Hanna entonces algo iba muy mal en el mundo. Ella  jamás le haría daño. Confiaba plenamente en ella.

Entonces, ¿por qué titubeaba aún?

Llegaron al último giro y disminuyeron la carrera hasta caminar. Hanna insistía en que estiraran bien, y aunque Jose Luis  se mostraba impaciente los últimos quince minutos, le hacía caso. Más para complacerla que porque creyera que era necesario para su cuerpo.

Mientras la observaba sentarse en la hierba e inclinarse sobre la pierna derecha, se preguntó si debería dejar de analizar tanto e ir al grano. El único modo de averiguar si eso iba a funcionar era hacerlo.

En un momento iban a regresar al apartamento de Hanna. Jose Luis siempre dejaba que se duchara primero.

Se sentó a su lado y extendió las piernas. Se adelantó, aferró su pie derecho y, mientras estiraba, tomó una decisión. Cuando llegara el instante de darse la ducha, iba a invitarla a que se uniera a jose Luis.



Capitulo 17

— Eh, ¿qué sucede? - dijo Hanna

Se sobresaltó al oír las palabras de Hanna. Lo miró con las manos en las caderas y la frente arrugada.

— ¿Te encuentras bien?

— Sí— asintió—. Me distraje.

— Bueno, pues vuelve a concentrarte. Me gustaría terminar ésta carrera hoy.

— Pues todavía no te quitas la blusa— emprendió la carrera una vez más y en un segundo llegó a su lado, recuperando ambos el ritmo familiar.

— ¿En qué pensabas?— preguntó Hanna.

Jose Luis   debatió si decírselo, pero decidió que no. ¿Cómo se suponía que iba a reconocer que no la había mirado de verdad en años? Se sentiría insultada, y con motivo.


— En nada— repuso Jose Luis

— Ah. Y yo que creía que pensabas en mí. - respondio Hanna!

— ¿En ti? ¿Por qué iba a pensar en ti?

— Porque soy una mujer  hermosa.

— ¿Dónde has leído eso? ¿En algún libro?

— Si quieres saberlo, en una galletita de la fortuna.

— Ah.



Capitulo 16

Jose Luis dejó que Hanna  se adelantara mientras corrían. No porque estuviera cansado, sino porque quería mirarla. Desde que se le ocurrió la idea de añadir sexo a su relación, Hanna había dejado de ser solo Hanna.


Esa mañana se había sobresaltado al ir a buscarla a su casa para iniciar la carrera de los domingos. Llevaban años haciendo lo mismo. Primero corrían por el parque, luego iban a la casa de élla a darse una ducha rápida, desayunar y leer . Luego quedaban para comer en un restaurante ******* con los demas. Se permitía la presencia de invitados que hubieran pasado la noche con cualquiera, pero casi siempre eran ellos seis. A menos que Hanna estuviera de viaje. Pero casi siempre los domingos eran iguales. El hábito era tan cómodo como una camisa vieja. Al menos así solía ser.

Pero ese día, cuando Hanna le abrió la puerta, el primer pensamiento de Jose Luis había sido sobre sexo. Había sido increíblemente consciente de su torso. Era un gran torso. Era esbelta, fuerte y sexy Hanna

Luego notó su cara. Una cara que consideraba tan familiar como la suya propia. Pero algo era distinto. Su percepción había cambiado, aunque realmente no entendía por qué. Hanna  siempre había sido hermosa. Aunque eso no era lo importante sobre ella. Podría haber sido fea y aún así la habría querido. Sin embargo, ese día su aspecto tuvo un impacto que lo sorprendió. Era como si la viera por primera vez.

Su cabello castaño, largo, le iba a la perfección. Siempre había admirado sus ojos. Eran hermosos. Lo que no entendía era por qué no se había fijado antes en ella.

Luego, por supuesto, estaba su boca. Su sonrisa siempre le había causado un gran placer, pero nunca había analizado el porqué. Tenía una de las diez mejores bocas que había visto. Unos labios perfectamante moldeados sobre unos dientes blancos. Se trataba de una boca que daban ganas de besar. Todos esos años y no se había dado cuenta hasta entonces. Bueno, salvo por el primer año en la universidad. Entonces había pensado mucho en su aspecto. Pero nunca daban la impresión de estar disponibles al mismo tiempo, por lo que se había obligado a no pensar en  ella de esa manera. Cuando ambos quedaron libres, ya se habían hecho amigos. Y en ese momento, cuando pensaba en ella de esa manera, le sorprendía que no hubiera ocurrido años antes.

Narra JL: 
¿Quién lo habría pensado?¿Lo había dado por hecho todo ese tiempo? No le extrañaba que todo tipo de hombres la invitaran a salir. Inteligente, atractiva, amable y divertida, era todo lo que una persona podía desear en un amiga. Y en un amante.


lunes, 16 de septiembre de 2013

Capitulo 15

— Comprendo.

— No sé— giró la cabeza—. A mí tampoco me parece una buena idea. Salvo...

— ¿Qué?

— Es Jos Luis, por el amor de Dios.

— Lo sé.

— Ya lo había pensado antes— reconoció, preguntándose si no era mejor que mantuviera la boca cerrada.

— De lo contrario no habrías sido humano— Ashley rió entre dientes—. Personalmente, no sé por qué no lo intentaste en la universidad. Sabes que tuviste tu oportunidad.

— Elegí el camino elevado.

— Eras un gallina con tanto miedo al compromiso que habrías hiperventilado si un hombre te hubiera pedido que pasaras la noche con el.

— Eso también— admitió.

— Pero, de verdad, la idea presenta algunos aspectos fascinantes.

— ¿Por ejemplo?

— Un sueño realizado. La compleción del círculo...

— ¿Pamela, ha olvidado alguno de sus libros en el cuarto de baño?

— No bromeo, Hanna. 
— dijo Ashley — Será mejor que lo pienses bien. Puede que sea lo que necesites. Quiero decir, ¿cuándo fue la última vez que asumiste un riesgo tan grande? Aparte de beber vino tinto con pescado. Enfréntate a ello, Hanna. A veces es necesario saltar desde lo más alto, aunque no sepas dónde vas a aterrizar. - dijo Ashley

*Hanna se levantó, demasiado nerviosa para quedarse quieta. *

— Quizás Jose Luis y yo solo debamos ser amigos— se volvio a sentar

— Puede que lo haya entendido mal, pero, ¿no es eso lo que el quiere? ¿Ser sólo amigos con algunos privilegios?

— Sí.

— De seguro Jose Luis ya se lo ha de estar contando a Raul, que no hay secretos entre ellos


- Igual que nosotras

- pero ellos son hombres Hanna!

— Lo se y tambien me lo imaginaba.

— Bien, sabes que saldremos con ellos verdad

— Sí.

— ¿Hanna?

— Eitt

— Buena suerte

— Voy a necesitarla.

* Hanna se fue a si habitacion se puso su pijama y posó la vista en la foto que había justo al lado de ella, era del grupo. Hanna tenía el brazo alrededor de los hombros de Jose Luis *.

Se echó hacia atrás y cerró los ojos. Resultaba muy fácil imaginarlo sin ropa. En su cama. Con esos dedos largos acariciándola el torso. Porque lo había imaginado desde el día que la conoció




Capitulo 14

—Jose Luis— anunció al final.

— Así que lo ha hecho, ¿eh? Aguarda un segundo, ha llegado el pollo.

Hanna suspiro, Nunca cambiaba. Desde la universidad los seis habían sido así. Si a Jean  le picaba algo, Pamela lo rascaba. Sus vidas se hallaban tan entrelazadas que era un milagro que alguno de ellos pudiera atarse por sí mismo los cordones de los zapatos. Aunque Jose Luis y Hanna siempre habían sido íntimos, Hanna también sentía un lazo fuerte con Raul.  Raul  y Hanna habían compartido cuarto desde el principio,pero ya despues no.

Y entonces los amigos se habían convertido en una especie de familia. Hanna se sentía más allegado a los cinco que a sus propios padres. De hecho, Raul  & Jose Luis  fueron quienes la habían animado a luchar por ser cantante junto a Ashley. Sus amigos la habían apoyado hasta que consiguió el trabajo. Desde luego, aún le quedaba camino por recorre hasta llegar a ser un exito con Ashley, pero no le importaba ser la segunda. Al menos todavía no.


— Ya estoy de vuelta— dijo Ashley con voz amortiguada de masticar—. ¿Me contabas que Jose Luis lo había hecho?

— Así es— volvió a centrarse en la conversación—. ¿Cuándo te enteraste? Podrías habérmelo advertido. - dijo Hanna

— No fue hasta ésta noche. , apenas me lo estas diciendo Hanna! 
— menciono Ashley

— Por si te interesa, no crees que sea una buena idea. - dijo Hanna

— No— corroboró Ash—. Eso según el libro de autoayuda que estas leyendo en éste momento. Aunque mañana podría cambiar de idea.

— ¿Es que no sabe que también hay libros de ficción?

— Y bien, ¿qué has decidido hacer?— preguntó Ash cuando dejó de reír.

— Nada. Me entró pánico.




Capitulo 13

* Mientras tanto Hanna*

- Eit Ash!

- Que pasa?

- Puedo hablar contigo

- Claro Herman, pasa

- Gracias

* Entro a su habitacion *

- Dime que sucede?

*Suspiró aliviada y se relajó en la cama*

— Ash, deja que te haga una pregunta.

— Ok.

— ¿Las hombres están completamente locos?

— Sí, Hanna. Lo están. Respira hondo y suéltalo. No hay nada que puedas hacer al respecto.

— De acuerdo, sólo quería cerciorarme.

— ¿Algo específico?

Debatió consigo mismo si decirle a Ash la verdad. Pero Jose Luis  iba a contárselo a Raul, de modo que no tenía por qué preocuparse. Al día siguiente a primera hora Raul, Ash, Jean y Carolina lo sabrían todo, hasta qué habían comido durante la cena. Puede que incluso Raul ya estuviera al corriente de la situación.


Capitulo 12

— Pero ¿qué dijo?

— Que lo pensaría

— Me tienes en ascuas. ¿Cómo sacaste el tema?

— Se lo pregunté mientras tomábamos café.

— ¿Así?— preguntó  Raul .

— Hmm.

— Oh, Dios, Jose Luis, eres sorprendente. ¿Y qué dijo Hanna?

— Le preocupa que se estropee nuestra amistad.

— ¿Le contaste que sólo querías su cuerpo?

— Raul, no es así. Solo creo que podemos dar ese paso adicional, eso es todo.

— Claro, creo que es ideal, de esa manera podrás dejar de tirárte chicas.

— ¿Tirarme? Se llaman citas Raul.

— Yo tuve una de esas citas una vez y mira lo que pasó.

—Raul, porque Monica resultara tonta, sin conciencia no significa que todas las relaciones terminen en desastre. Mira a Jean y Carolina

— Jean y Carolina son inexplicables. Mi teoría es que ambos salvaron a cientos de niños en una vida pasada, y por eso en esta se ven recompensados. Yo, por otra parte, debí ganarme la vida maltratando cachorritos.

— Raul, tú tienes una vida maravillosa.

— El hecho de ser el chico tierno no significa que todo sea de color de rosa.

— No, pero es mejor eso.

— Sí, sí— cortó la letanía familiar.

— De todos modos— continuó Jose Luis—, tendrías que haber visto su cara.

— ¿La de Hanna?

— No, la del empleado. Claro que la de Hanna. Fue fantástico.

— Tendría que haber ido..

— Eso habría sido muy sutil— convino Jose Luis,

— Conociendo a Hanna, no va a tomar una decisión rápida.

— Sí. Pero yo no tengo prisa. Aunque ahora que hemos sacado el tema...

— Que pasa?

— Quizás debiera decirle que lo olvidara. ¿Y si no logramos superarlo?

— Dale más de cinco minutos, ¿Quieres, Jose Luis?

— De acuerdo. ¿Sigue en pie nuestro almuerzo de mañana?

— Sí.

Capitulo 11

Hanna asintió y bajó la vista a sus dedos entrelazados. Dios, tenía unos dedos finos. Esbeltos y largos. Prácticamente pudo sentir esas uñas en su espalda. Tuvo la horrible sensación de que a pesar de la convicción exhibida por Jose Luis, entre el sexo y la amistad, esta no tenía ni una sola posibilidad.

* Jose Luis fue a dejar a Hanna a su casa, se despidieron con un beso en la mejilla y el se marcho, Hanna entro a su casa, despues de media hora Jose Luis llego a la suya*

- Ya llegue Raul - dijo con una sonrisa en su rosotro

- Que bien!, y porque tan feliz

- por nada!

- Oye a mi no me mientas, ¡Oh! Oh, Dios. 

- Que pasa? - dijo Jose Luis

- ¡Lo había olvidado! ¿Lo hiciste?, verdad, lo que me habias contado que le ivas a hacer una propuesta a Hanna!

Jose Luis se reclinó en el sillón de piel, complacido por la luz difusa que daba la luz. Se ajustó el auricular en el hombro.

— Sí.

— ¿Y?

— Quedó sorprendida.

jueves, 12 de septiembre de 2013

Capitulo 10

Jose Luis suspiró.

— Creo que yo necesito establecer un vínculo. Y preferiría hacerlo con un amiga en vez de con una´desconocida.

— Imagina lo contenta que me siento de que me consideres como una desconocida.

— Para ya. Sabes lo que quiero decir.

— ¿Algo así como un sustituta?


— Exacto— sonrió. Su mejor sonrisa, esa en que los ojos se le iluminaban y se le veían los hoyuelos—. Y bien, ¿Qué te parece?

— Dudo de que sea capaz de pensar en alguna otra cosa el resto de mi vida.

— Eres tan Hermosa cuando estás confusa.

— Me alegro de poder complacerte.

— ¿Eso es todo? ¿Fin de la conversación?

— Necesito tiempo para pensar en ello— menciono Hanna y Jose Luis asintió — ¿Hay alguna fecha límite para la decisión?

— No. Tómate tu tiempo. Cuando te encuentres preparada, podemos retomarla. Sin presión., 
 Eh, ¿Para qué están los amigos?

— Ya no estoy segura.

— Si se trata de sexo o amistad, gana la amistad, ¿Entendido?— alargó el brazo y tomó la mano de Hanna en la suya.




Capitulo 9


— Hmm. La que duele. Lo recuerdas.

Una sombra de dolor nubló los ojos de Jose Luis y Hanna  retorció la servilleta en su regazo. Sabía dónde vivía su ex novia. Jose Luis jamás se enteraría si le hacía una visita a esa estúpida de Melissa.

— No creo que eso sea problema— observó con labios firmes.

— ¿No?

— No— sacudió la cabeza—. Te quiero. Pero no estoy enamorado de ti. Tener sexo no modificará eso.

— ¿Y cómo lo sabes?

— Deja que te haga una pregunta. ¿Has mantenido una intimidad emocional con todas los hombres con las que te has acostados?

— Claro.

— Mentirosa.

— ¡Eh!— exclamó.

— Sé que no la has mantenido. ¿Recuerdas a Fernando no sé qué? ¿De Marcos? Ni siquiera te gustaba mucho. Y esa otro tipo barbon. Tú misma me contaste que lo único que había entre los dos era sexo.

— Cierto. Pero fueron excepciones— dijo con severidad.

— Bueno, pues yo también lo seré.

— No eran mis mejores amigos.

— Lo cual me convertirá en una excepción excepcional. Podemos tenerlo todo. Ser mejores amigos y la mejor pareja. El único modo en que podemos estropearlo es si no contamos la verdad, que no será el caso, porque siempre nos hemos dicho la verdad.

Soltó la servilleta estrujada y alzó la taza de café.

— No lo sé. Me siento bastante satisfecha con la situación actual.

— Yo no estoy insatisfecho— le hizo una seña al camarero para que le llevara un poco de café. Cuando lo tuvo delante, abrió dos bolsitas de azúcar artificial y las vació en el líquido—. Supongo que me he estado sintiendo un poco...

— ¿Lujurioso?

— Eso también— rió—. Pero no es todo. No me siento solo... te juro que no. Me encanta mi vida tal como es.

Capitulo 8

— Yo he pensado en ello. - dijo JL

— ¿Oh?—

— Me gustas más que cualquier otra persona en el planeta— dijo Jose Luis—. Te conozco. Conozco tus hábitos y tus caprichos. Me siento cómodo a tu lado en cualquier parte. Creo que es perfectamente lógico.


— Quizás nos sintamos cómodos porque no tenemos sexo. Tal vez el sexo lo estropee todo. - dijo Hanna

— Si, lo he pensado. Existe la posibilidad, pero no lo creo.

— ¿Por qué no?

— Porque entraríamos con los ojos bien abiertos. No tendremos que cambiar lo que sentimos por el otro. Yo te quiero, y sé que tú me quieres. Ninguno de los dos desea jugar con eso. No quiero casarme y tu tampoco. De modo que no habría nada oculto. Mira a Ruben y Mari  Primero fueron muy amigos.


— Se casaron tres semanas después.

— Ok, no ha sido un buen ejemplo.


— No lo sé,  Jose Luis — meneó la cabeza—. Esto tiene pinta de desastre.

— Dijiste lo mismo cuando compramos los boletos para los partidos de Mexico.

— De acuerdo, eso funcionó. Aquí hay más riesgos.

— No veo por qué. nos gusta, y seguimos haciéndolo, lo cual ayudaría a que los dos dejáramos de estar tan irritables, o no nos gusta, por lo que nos estrecharíamos las manos y volveríamos a lo que conocemos ahora. ¿Cuál es el riesgo?

— Hay un pequeño detalle que omites. La intimidad. Tiene un modo de cambiar las relaciones. ¿O es que lo has olvidado?

— Esto es distinto— manifestó con seguridad—. Ya tengo intimidad contigo.

— No, no es verdad.

— ¿Me ducho o no me ducho en tu casa todos los domingos por la mañana?

— Si, pero yo no te lavo la espalda. Además no es el tipo de intimidad a la que me refería.


— Oh, te refieres a la intimidad emocional.


miércoles, 11 de septiembre de 2013

Capitulo 7

— No pareces entusiasmada— dijo JL.

— Quizás se deba a que he perdido el poder del pensamiento.

— ¿Porqué?

— Oh, por nada— 


— Bien, entonces. De acuerdo.


Bebió café. hablaba en serio, hasta ahí no había dudas. Además, estaba loco. Pero quería una respuesta, y a Hanna no se le ocurría ninguna.

La idea de acostarse con Jose Luis ya se le había ocurrido con anterioridad, desde luego. No era ciega. Se trataba de una Hombre Sexy. Pero, ¿sexo con JL?¿Desnudos?


— ¿Y bien?

— No lo sé— dijo al final—. En realidad no lo he considerado.

— ¿De verdad?¿Nunca has pensado en ello? ¿Ni siquiera una vez?

— Claro que he pensado en ello. Pero somos amigos.

— Exacto.

— Amigos, como hermanos, borthers como quieras llamarlo.




Capitulo 6

— Si, me siento atraída por ti. ¿Estás contento Jose Luis?
— Hanna intentó conjeturar qué podía haber provocado esa conversación. -

Quizás lo que Ashley le habia comentado podria ser verdad. Raul, quien no podía evitar dar consejos, era buenísimo en eso. O Maria Jose novia de Raul, quien no ofrecía muchos consejos, aunque sentía la necesidad de arreglarle a  Jose Luis citas a ciegas.
la locura de la idea era de Jose Luis 


— ¿Lo dices por cortesía?— dijo JL.

— ¿Decir qué?

— Acabas de decir que estabas atraída por mí. Te he preguntado si era por cortesía.

— ¿Cortesía?— rió con ganas—. ¿Contigo? No reconocerías la cortesía aunque te mordiera el trasero.

— De acuerdo. Eso está bien. Yo también me siento atraído por ti.

Vaya. No había esperado eso. Sintió una oleada de placer en el pecho. ¿Se sentía atraído por ella? ¿Y porqué habría de importarle? ¿Qué diablos estaba sucediendo? ¿Quién era JL?

— Claro. Solo digo... en realidad no tiene mucho sentido, ¿verdad? No hay nada que prohíba que una persona tenga sexo con un amiga, ¿no? Ya sabes. Sin ataduras. Seguiríamos siendo amigos, como siempre.

— Con la diferencia de que compartiríamos secretos íntimos. - dijo Hanna

— Sí.

— Y partes corporales

— Bueno, no las intercambiaríamos. Pero quizás pudieran mezclarse


— mmm— la tenía confundida de verdad. Conocía a  Jose Luis desde la primaria. Había estado a su lado durante muchas  relaciones terribles. Era a ella a quien recurría cuando las cosas se estropeaban. También Jose Luis  había estado a su lado.

No había nadie en el mundo que le importara más que Jose Luis,  Jose Luis  era especial. ¿Y en ese momento quería cambiar todo eso? ?parecia no tener sentido.


.

Capitulo 5

— Muy bien. Ahora que eso ha quedado claro, no tengo ni idea de por qué no tenemos sexo. ¿Quieres explicarme Jose Luis?

Jose Luis decidió beber otro sorbo de vino, Hanna supo que estaba ansioso. pensó en pedir un coñac, pero llegó a la conclusión de que era mejor tener la cabeza despejada. Hasta donde llegaba la amistad,. Hanna
bebió café y esperó. La explicación llegaría a su debido momento. Como siempre. El truco radicaba en no sentir pánico. 


— He estado pensando. - dijo Jose Luis

— Es obvio.

— No empieces.

— Ni se me ocurriría.


— De acuerdo. He estado pensando. Tengo 32 años, la profesión que deseo, la casa que quiero. Me encanta todo. Me gusta mi intimidad. Siempre he sido un desastre en el amor, pero, según recuerdo, era bastante bueno en el sexo.

— No estamos en un programa de televisión, ¿verdad? - dijo Hanna

— Tú tampoco eres un niña— continuó, como si Hanna no hubiera hablado.

— Sólo soy seis meses menor que tú. Aún me falta para jubilarme.

— Y eres feliz con la vida que llevas, ¿no?


— ¿Debo contestarte ahora?— Jose Luis asintió—. Sí. Soy feliz con mi vida. -dijo Hanna

— ¿Lo ves? De modo que te gusta dónde estás, y a mí me gusta dónde estoy, pero ninguno de los dos se acuesta con nadie. Al menos, yo no. ¿Y tú?

— Hanna se quedo en silencio—

— Contéstame.


-Meneó la cabeza. No tenía sentido luchar, nunca servía con Jose Luis-

— No, JL. No me acuesto con nadie, como tan delicadamente lo has expuesto.

— Y bien, ¿por qué no tenemos sexo?—  El uno con el otro, quiero decir.

— Hmmm, no sabía que fuera una opción— sintió la necesidad de limpiarse la frente, pero resistió.


— No te sientes atraída por mí, ¿es eso?

— No es lo que yo he dicho.

— Bueno, ¿lo estás?

— Cielos, Jose Luis. Muestra algo de piedad. 


— Si no podemos ser sinceros el uno con el otro después de todos estas años, entonces, ¿qué sentido tiene?

— La sinceridad es una cosa.
— Contéstame.  


Estudió sus ojos, los labios sensuales y el modo de su cabello, y se dio cuenta de que a lo largo de loa años había memorizado su rostro. En algunas cosas le resultaba más familiar que el suyo propio.


Capitulo 4

— Probablemente porque no es el lugar apropiado.

—  Si quieres podemos ir a otro lugar!

—  JL! solo bromeaba!

Hanna suspiro, Jose Luis  siempre tenía la tendencia de sorprenderla, pero eso era inesperado, incluso para el.
— Supongo que porque ninguno de los dos tiene una pareja. ¿O me he perdido de algo?

— No me refería a eso.
— Muy bien 

— Me refiero a porqué tú y yo no tenemos sexo— meneó la cabeza como si hablara con un niño obtuso.

Hanna se sobresaltó, volviéndose de forma automática. Al mirar otra vez a  Jose Luis vio que el no sonreía. Tenía el rostro serio. No se trataba de una broma. !

— Hanna  Primero— trató de razonar con lógica cuando todo gritaba que saliera corriendo—. Debo saber si se trata de una cuestión retórica. Porque de lo contrario la respuesta es distinta.

— No— la observó con el ceño fruncido— No es retórica—

—  Hanna aguardó un segundo—. 

—  Sí— suspiró Jose Luis—. Podría ser. 

Aún no había terminado. Hanna  lo supo por el modo en que se mordisqueaba el labio inferior. Después de tantos  años había aprendido a reconocer las señales.

— No estoy seguro— reconoció Jose Luis—. Tal vez. 

Capitulo 3

* LLegaron a un restaurante, ya tenian rato *

Jose Luis  observaba a Hanna, mientras  bebía un sorbo de vino y depositaba la copa sobre la mesa.

- Que tanto me miras JL! - Sonrojada-


- Es que te vez hermosa

- Gracias.. 

- Ya que nos encontramos solos Hanna....

- dime que pasa?

- Se que sonara atrevido, no se como lo tomes tu, sabes que mejor olvidalo

- No dime, por mas atrevido que sea, somos amigos JL o no?

- Claro que lo somos

- Entonces bien dime

- ¿por qué no tenemos sexo? 

Hanna parpadeó, luego miró alrededor del restaurante. 




Capitulo 2

* Suena el timbre*
Ding - Dong

- Es JL!, Hanna!

- Como sabes si aun no abro

- Hanna! por dios!

- ok, ya bueno me voy en la noche vuelvo

- Si no quieres volver no hay problema

- Ash!!

- Perdon!, ya yo me voy a mi recamara junto con mi amargura

- Ash! :(

- Oye Bromeo sabes que yo estoy loca!, y tu ya vete!

- bueno nos vemos bye!

- Me saludas a JL

- Si, ok bye, oye espera y porque no lo saludas

- No quiero estroperles su momento!

- ok! -sonrojada

* Ashley se va y Hanna abre la puerta *

- Ho.....Hola Hanna!

- Hola JL

- !Que hermosa te vez

- Gracias!!

- Nos vamos?

- Claro y a donde iremos

- A donde quieras tu!

- Segura!?

- Si claro!

- Ok, entonces subamos al coche!!

* JL abrio la puerta a Hanna para que se subiera y despues el *


lunes, 9 de septiembre de 2013

Capitulo 1

- Raul necesito hablar contigo

- Dime que pasa JL

- Te quiero hablar de brother a brother

- Dime, me asustas

- No se si hago bien o no

- En que?

- Inivitar a salir a Hanna

- A eso, jaja claro que no, es obvio que mueres por ella

- Que dices?

- No me lo ocultes tanto tiempo de convivir con ella desde la escuela!, y para que me dices cita si todos los miercoles la invitas a salir a cenar y hoy es miercoles

- Oh, si verdad, en que estoy pensando bueno! mas tarde nos vemos

- Si bye!

Jose Luis:
- No me dejaste terminar Raul, lo que yo queria decirte era que quiero estar con ella, no como amigos, pero como siempre no dejas terminar de hablar -

* Casa de las chicas *

- Hanna apurate!

- Espera Ash!, todavia no termino de arreglarme

- Oh, por dios cuando te handas arreglando mucho!, tu nunca lo haces!, solo saldras con Jose Luis!, oye espera, acaso te gusta Jose Luis! - gritando desde afuera del baño

- No claro que no que cosas dices

- Si te gusta!

- Claro que no!!, es solo mi amigo - salia del baño -, y no tiene de malo arreglarme

- Oh, perdon!

- Perondame tu ami Ash!, pero estoy nerviosa y no se porque

- No deberias de estarlo siempre sales con el!, pero bueno apurate

- Ya termine

- bueno ahora solo espera a que llegue tu principe azul!

- Ash!! -molesta -


Sinopsis

Hanna pensaba que lo tenía todo: un trabajo estupendo, una gran trayectoria que lleva, un hogar magnífico, un cuerpo decente,  todos sus osos y almohadas  por compañía, no podia faltar la compañia de su hermana Ashley... y demasiadas noches en que dormía sola, siempre dormia sola. 
¿Dónde estaba el señor Perfecto en ese cuadro? Más cerca de lo que suponía. Su mejor amigo, Jose Luis, era muy atractivo, muy sexy.  adorable dirian muchas...

También Jose Luis  pensaba que lo tenía todo: un trabajo estupendo, su carrera apenas iniciaba, soltero, un cuerpo atractivo... y ningún oso ni almohadas como Hanna eso si tenian en comun tener a un hermano, Hanna tenia a Ashley y Jose Luis a Raul Ortega. Pero, para su sorpresa, se enamoro de su  mejor amiga, Hanna, quería hacer el amor con élla. Aquello resultaba demasiado incómodo, demasiado tentador... y, ¿qué pasaría con su amistad? ¿Y si uno de ellos se enamoraba...?