Jose Luis suspiró.
— Creo que yo necesito establecer un vínculo. Y preferiría hacerlo con un amiga en vez de con una´desconocida.
— Imagina lo contenta que me siento de que me consideres como una desconocida.
— Para ya. Sabes lo que quiero decir.
— ¿Algo así como un sustituta?
— Exacto— sonrió. Su mejor sonrisa, esa en que los ojos se le iluminaban y se le veían los hoyuelos—. Y bien, ¿Qué te parece?
— Dudo de que sea capaz de pensar en alguna otra cosa el resto de mi vida.
— Eres tan Hermosa cuando estás confusa.
— Me alegro de poder complacerte.
— ¿Eso es todo? ¿Fin de la conversación?
— Necesito tiempo para pensar en ello— menciono Hanna y Jose Luis asintió — ¿Hay alguna fecha límite para la decisión?
— No. Tómate tu tiempo. Cuando te encuentres preparada, podemos retomarla. Sin presión., Eh, ¿Para qué están los amigos?
— Ya no estoy segura.
— Si se trata de sexo o amistad, gana la amistad, ¿Entendido?— alargó el brazo y tomó la mano de Hanna en la suya.
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