lunes, 16 de septiembre de 2013

Capitulo 15

— Comprendo.

— No sé— giró la cabeza—. A mí tampoco me parece una buena idea. Salvo...

— ¿Qué?

— Es Jos Luis, por el amor de Dios.

— Lo sé.

— Ya lo había pensado antes— reconoció, preguntándose si no era mejor que mantuviera la boca cerrada.

— De lo contrario no habrías sido humano— Ashley rió entre dientes—. Personalmente, no sé por qué no lo intentaste en la universidad. Sabes que tuviste tu oportunidad.

— Elegí el camino elevado.

— Eras un gallina con tanto miedo al compromiso que habrías hiperventilado si un hombre te hubiera pedido que pasaras la noche con el.

— Eso también— admitió.

— Pero, de verdad, la idea presenta algunos aspectos fascinantes.

— ¿Por ejemplo?

— Un sueño realizado. La compleción del círculo...

— ¿Pamela, ha olvidado alguno de sus libros en el cuarto de baño?

— No bromeo, Hanna. 
— dijo Ashley — Será mejor que lo pienses bien. Puede que sea lo que necesites. Quiero decir, ¿cuándo fue la última vez que asumiste un riesgo tan grande? Aparte de beber vino tinto con pescado. Enfréntate a ello, Hanna. A veces es necesario saltar desde lo más alto, aunque no sepas dónde vas a aterrizar. - dijo Ashley

*Hanna se levantó, demasiado nerviosa para quedarse quieta. *

— Quizás Jose Luis y yo solo debamos ser amigos— se volvio a sentar

— Puede que lo haya entendido mal, pero, ¿no es eso lo que el quiere? ¿Ser sólo amigos con algunos privilegios?

— Sí.

— De seguro Jose Luis ya se lo ha de estar contando a Raul, que no hay secretos entre ellos


- Igual que nosotras

- pero ellos son hombres Hanna!

— Lo se y tambien me lo imaginaba.

— Bien, sabes que saldremos con ellos verdad

— Sí.

— ¿Hanna?

— Eitt

— Buena suerte

— Voy a necesitarla.

* Hanna se fue a si habitacion se puso su pijama y posó la vista en la foto que había justo al lado de ella, era del grupo. Hanna tenía el brazo alrededor de los hombros de Jose Luis *.

Se echó hacia atrás y cerró los ojos. Resultaba muy fácil imaginarlo sin ropa. En su cama. Con esos dedos largos acariciándola el torso. Porque lo había imaginado desde el día que la conoció




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