— Eh, ¿qué sucede? - dijo Hanna
Se sobresaltó al oír las palabras de Hanna. Lo miró
con las manos en las caderas y la frente arrugada.
— ¿Te encuentras bien?
— Sí— asintió—. Me distraje.
— Bueno, pues vuelve a concentrarte. Me gustaría terminar ésta carrera hoy.
— Pues todavía no te quitas la blusa— emprendió la carrera una vez
más y en un segundo llegó a su lado, recuperando ambos el ritmo
familiar.
— ¿En qué pensabas?— preguntó Hanna.
Jose Luis debatió si decírselo, pero decidió que no. ¿Cómo se suponía que iba a
reconocer que no la había mirado de verdad en años? Se sentiría
insultada, y con motivo.
— En nada— repuso Jose Luis
— Ah. Y yo que creía que pensabas en mí. - respondio Hanna!
— ¿En ti? ¿Por qué iba a pensar en ti?
— Porque soy una mujer hermosa.
— ¿Dónde has leído eso? ¿En algún libro?
— Si quieres saberlo, en una galletita de la fortuna.
— Ah.
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