Hanna
supo que era Jose Luis antes de
descolgar el teléfono. Resultaba imposible que olvidara el fiasco de la cita
doble de esa noche sin revivir cada detalle. Se había acostumbrado a sus
exhaustivos análisis, y la mayoría del tiempo no le importaban. El ingenio y la
lengua afilada de Jose Luis convertían
sus monólogos en algo muy interesante ya que siempre conocía a los participantes.
Salvo que esa noche ella era
uno de ellos, y no sentía mucha inclinación a discutir hasta la una de la
mañana sobre las torpezas que había cometido.
Alzó el auricular.
Alzó el auricular.
*Despues de la cita*
— ¿Te despediste de Oscar con un beso?— inquirió Jose Luis.
— Hola a ti también. No, no lo hice. ¿Y tú? - dijo Hanna
— ella me dio un beso en la mejilla.
— ¿Cuál?
— La de la cara— repuso tras un momento.
— Ah— se dirigió a la nevera. Era tarde, así que se decidió por un jugo de naranja y dulces. Sacó el envase de plástico y cerró la puerta con el pie, luego fue hasta el sillón de terciopelo y se dejó caer en él.
— ¿Te despediste de Oscar con un beso?— inquirió Jose Luis.
— Hola a ti también. No, no lo hice. ¿Y tú? - dijo Hanna
— ella me dio un beso en la mejilla.
— ¿Cuál?
— La de la cara— repuso tras un momento.
— Ah— se dirigió a la nevera. Era tarde, así que se decidió por un jugo de naranja y dulces. Sacó el envase de plástico y cerró la puerta con el pie, luego fue hasta el sillón de terciopelo y se dejó caer en él.
— Lo que no puedo entender es
cómo Raul pudo imaginar que me iba a gustar— continuó JL—.
— Se ofreció hacerte un buen descuento, es tu hermano. - menciono Hanna
— No necesito tetas más grandes, para tenerlos en mi cuerpo, como todas llaman mi lavadero. ¿O sí?- dijo Jl
— No, creo que no— imaginó los pechos de ella junto al cuerpo de JL y al instante se puso a sudar. -
— ¿Estás segura? ¿Sabes?, nunca haz visto mi abdomen - dijo JL
— Puedo ver que es estupendo,
Jose Luis— se secó la transpiración de la frente y deseó que el cambiara de
tema—. No necesitas nada más grande.
— De acuerdo. Tomen, pequeños. ¡Pollo, qué rico!
— ¿Jose Luis?
— ¿Qué?
— Si vas a emitir sonidos tentadores para tus perros cuelgo.
— Aguarda un momento. Debo cambiarles el agua.
Hanna aprovechó la oportunidad para abrir la botella de plástico del jugo y dar un buen trago. La bebida dulce lo ayudó a disipar el sabor amargo que le había dejado la cita esa noche.
Raul los había convencido para aceptar, insistiendo en que era el momento perfecto para ver a otras personas. Luego podrían echar un vistazo más sereno a lo que Hanna había llegado a pensar como “El Plan”. Por lo que esa noche había salido con un abogado de la oficina de un amigo & Jose Luis con un enfermera amiga de Raul. Asistieron a un concierto y luego fueron a cenar a un restaurant chino. Tendría que haber sido una cita agradable. Ya habían hecho lo mismo antes, con citas diferentes, desde luego, y siempre habían pasado una velada normal.
— De acuerdo. Tomen, pequeños. ¡Pollo, qué rico!
— ¿Jose Luis?
— ¿Qué?
— Si vas a emitir sonidos tentadores para tus perros cuelgo.
— Aguarda un momento. Debo cambiarles el agua.
Hanna aprovechó la oportunidad para abrir la botella de plástico del jugo y dar un buen trago. La bebida dulce lo ayudó a disipar el sabor amargo que le había dejado la cita esa noche.
Raul los había convencido para aceptar, insistiendo en que era el momento perfecto para ver a otras personas. Luego podrían echar un vistazo más sereno a lo que Hanna había llegado a pensar como “El Plan”. Por lo que esa noche había salido con un abogado de la oficina de un amigo & Jose Luis con un enfermera amiga de Raul. Asistieron a un concierto y luego fueron a cenar a un restaurant chino. Tendría que haber sido una cita agradable. Ya habían hecho lo mismo antes, con citas diferentes, desde luego, y siempre habían pasado una velada normal.
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