lunes, 28 de octubre de 2013

Capitulo 38

Sonrió. ¿Qué diablos? Ninguno de los dos iba a ir a ninguna parte. En la siguiente planta comenzaba el trayecto expreso que los llevaría directamente hasta la planta baja. Duraría aproximadamente un minuto. Tiempo suficiente. Oh, Dios, ¿podría acopiar valor para hacerlo?

Obligándose a ser lento y paciente, deslizó la mano hacia atrás hasta encontrar la cintura de Hanna. Cerró los ojos y se lanzó. Bajó la mano. Ahí. Lo sintió. ¡Tenía la mano justo encima! Oh, Dios.

— ¿Qué haces?— susurró Hanna con vehemencia.

— Tomar la situación por los cuernos— repuso JL con un murmullo, sin mover la cabeza por temor a que alguien se volviera y lo viera con la mano en la parte dulce de Hanna

— Para.

— Ni lo sueñes— repuso, sintiéndose más atrevido y sexy.

.— ¡JOSE LUIS!

— Alguien tenía que hacerlo— contuvo el impulso de reír.

— Cometes un gran error.

— No lo creo. Y por lo que puedo sentir, a ti tampoco te importa mucho. Detecto algo de entusiasmo, a menos que me equivoque.

— Te equivocas.


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