— ¿Para que quieres ropa sexy si no sales con nadie Jean?
— Claro que salgo con alguien idiota. Lamento que a ti se te ocurriera primero la idea de acostarte con Hanna. Es tan brillante que asusta.
— ¿Si? Te juro que a mí me está volviendo loco. Un segundo pienso que todos mis problemas se van a solucionar al acostarme con Hanna, y al siguiente tengo la certeza de que voy a arruinar mi vida. – menciono JL
—Jose Luis, la respuesta a eso es sencilla, esto es lo que debes hacer— Jean seguía en sus cosas pero sabia lo que le diría a JL—. Primero, deshazte de todas esas cosas horribles y busca algo sexy. Segundo, cada vez que te surja un pensamiento sobre el fin de semana, ponte a cantar te adivine.
— Bromeas, ¿no? Esa canción no. Cada vez
que me viene a la cabeza, no la puedo borrar.
— Exacto.
— De acuerdo— JL asintió—. Pero si termino en un psiquiátrico, te consideraré responsable de ello.
Jean sonrió.
— Exacto.
— De acuerdo— JL asintió—. Pero si termino en un psiquiátrico, te consideraré responsable de ello.
Jean sonrió.
— Sólo estaré fuera dos días.
— Pero se verán cuando vuelvan.
— Oh, sí.
— No suenas muy entusiasmado— comentó Jean—. Recuerda, te adivine.
La canción empezó a sonar en la cabeza de Jose Luis. No supo si abrazar o golpear a Jean.
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