viernes, 13 de diciembre de 2013

Capitulo 54


Miró a Hanna y luego al sofá que había delante del fuego y en su mente apareció una imagen de ella tan clara como una fotografía. Desnuda y hermosa, reposaba en postura lánguida. La piel le brillaba con el reflejo de las llamas, la sonrisa tan abierta como la postura.


Aparto la vista, pero se encontró contemplando la cama. Era enorme, un edredón blanco y almohadas grandes y mullidas. Se imaginó a Hanna  allí, reclinada sobre las almohadas, el cabello largo castaño enmarcándole el rostro, el cuerpo estirado en toda su gloria, desnuda y...



— Es magnífica— comentó Hanna.

— Oh, sí— susurró, con la imagen aún en su mente.

— Y muy tranquila.— la voz de Hester quebró la ilusión—. No más nadie en la habitación de a lado— pasó junto a la cama— Aquí esta el baño— Espero hasta que  Hanna  se acercara para echar un vistazo—. Es uno de mis lugares favoritos de la casa.

Jose Luis  se dio cuenta de que aún sostenía las maletas. Las dejó en el suelo y siguió a Hanna increíble cuarto Grande, con una enorme bañera con patas como gras contra una pared, un lavabo en forma de pedestal en otra y una cómoda oculta detrás de una cortina de encaje; era una habitación construida con la comodidad en la mente. En dos anaqueles había velas encendidas que creaban sombras complejas sobre las paredes.

Vio a  Hanna en la bañera, con una pierna doblada sobre el borde y gotas de agua que brillaban sobre su torso Unos mechones de cabello caían por su cuello. Maldición.


                            




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