Se inclinó y se mojó la
cara. Esa noche el truco iba a radicar en escuchar, en prestar cuidadosa atención
y dejar que Hanna llevara el ritmo. Necesitaría un esfuerzo sobrehumano, pero
debía. ser de esa manera.. Si ella cambiaba de parecer en cualquier fase del
juego, le sonreiría. y le diría que no pasaba nada.. Lo más importante era su
relación global. Bajo ningún concepto pensaba marcharse de esa posada con
alguna tensión entre ellos. Lucharía por su amistad y ganaría.. Sin importar
que fueran amantes o no.
Hanna sacó su pijama de la maleta.. Era negro,
largo hasta los pies, con encaje alrededor del corpiño... era el camisón más
bonito que jamás había tenido. La hacía parecer exótica y sensual, y sabía que
a Jose Luis le iba a gustar mucho. La cuestión era si se hallaba preparada para
que lo viera.
A pesar de la maravillosa habitación, del fuego y
del champán, aún la dominaban las dudas. Se había convencido de que en cuanto
llegaran, en cuanto cruzaran el punto de no retorno, todas sus inseguridades y
temores iban a desaparecer.
No había sido así.
Si pensara que lo único que iban a hacer era
charlar y acurrucarse, sería la mujer más relajada Pero no era eso. Era una
cita de sexo. El sexo era bueno. El sexo entre amigos debería ser aún mejor. Y
con Jose Luis lo máximo Entonces, ¿cuál era el problema?
Dobló el camisón sobre el
brazo, sacó el pequeño estuche con el maquillaje y lo depositó en la cama. No
iba a necesitar nada más, de manera.que cerró la maleta y la guardó en el
armario.
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