De algún modo, a pesar de sus mejores intenciones, su corazón se había involucrado. Jose Luis había sido el amante más perfecto que había tenido. No sólo era inventivo y apasionado, sino que había sido considerado, graciosos, intuitivo. Finalmente esa mañana se le había ocurrido, después de tomar café en la bañera, que se trataba del hombre de sus sueños. Encajaba a la perfección. Poseía todas las cosas que había estado buscando y que nunca había encontrado.
Resultaba lógico. Era el mejor amigo que nunca había tenido. En cuanto descubrió que era un amante tan compatible, el paquete quedó completo. Salvo por un detalle minúsculo: toda la situación quedaba descartada.
No quería amarlo de esa manera. Lo único que Hanna había deseado era sexo, como en un principio queria Jose Luis solamente. Entonces ¿por qué demonios pensaba en el romance?
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