—¿Qué te espera esta semana?
—No mucho— tuvo que concentrarse unos momentos para recordar su agenda. Era como si hubieran estado en la luna, no en Mystic—. Tengo un par de almuerzos con clientes. Y le prometí a Gloria que iría con ella a comprar un vestido para la boda.
—Oh, cielos, lo había olvidado. Es el sábado próximo, ¿verdad?
—Si. De esmoquin.
—¿Y que pasa con el regalo?
—No te preocupes. Se lo encargamos a Gloria. Te pasará la factura.
—Menos mal.
—Me sorprende que vaya a asistir a esa boda –comentó Hanna mientras observaba pasar el hermosos paisaje—. Salió un tiempo con David.
—¿Cuándo?
—En la universidad.
—No, no es verdad.
—Sí que lo es— Hanna sonrió.
—¿Dónde andaba yo?
—Fue algo breve. Apasionado. No terminó bien.
—Eso no me sorprende. Pobre Gloria. Ojalá tuviera a alguien.
—Todavía no. Es demasiado pronto. Primero debe recuperarse de Hugo.
Jose Luis la miró unos segundos, luego clavó la vista otra vez en la carretera.
—¿No crees que sería bueno que conociera a un tipo agradable?
—Claro que sí. Pero seguro que termina con alguien parecido a Hugo.
—¿Cómo lo sabes?
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