sábado, 25 de enero de 2014

Capitulo 99



Oyó cómo la llamaba mientras se dirigía al tocador. La orquesta interpretaba Set fire to the rain de Adele. Las parejas bailaban. Los camareros iban y venían con las bandejas.

Hanna atravesó la puerta pero se detuvo en seco al ver a la novia justo fuera del salón, preparándose para arrojar el ramo de flores. Una docena de mujeres solteras movía los pies, a la espera. Hanna no fue capaz de mirar. Aceleró el paso, tratando de pasar junto a las mujeres sin llamar la atención.

Pero el ramo la golpeó en la nuca.

Jose Luis besó en la mejilla a Carolina y la abrazó con fuerza. Se sentía muy feliz por ella, y por Ricardo. Aunque era raro. Un bebé. Cambiaría las cosas, y no solo para los padres. Su pequeño grupo ya no sería el mismo, nunca más. Por eso, se sentía triste. Pero nada permanecía igual para siempre. La gente crecía. O al menos envejecía.

—¿Adónde fue  Hanna?

—Creo que al tocador.

—¿Está bien? —Carolina frunció el ceño

—Por lo que yo sé, sí.

—Ve tras ella, ¿de acuerdo? —separó sus manos de la cintura.

—Vas a ser la mejor madre en toda la historia de la maternidad —le sonrió.

—Eso no lo sé, pero al bebé jamás le faltará amor y atención. ¿No es verdad, tío Jose Luis?

—Así es.

—Y ahora ve a buscarla.



La única que no rebosaba felicidad era Gloria. Se hallaba un poco por detrás de Christian, sosteniendo la copa de vino, tan serena y hermosa como una princesa. Sonreía, pero no era real. Había demasiada tristeza en sus ojos. Probablemente pensaba en los niños que podría haber tenido si Larry no hubiera sido un imbécil. Jose Luis se le acercó y le dio un beso justo debajo de la oreja derecha. Ella se sobresaltó, pero luego rio, y fue agradable oír ese sonido.

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