lunes, 10 de febrero de 2014
Capitulo 115
—¿Qué sucede, cariño? —preguntó con suavidad.
Hanna no podía hablar. Si lo hacía, él captaría las lágrimas no derramadas. Sacudió la cabeza y rezó para que no dejara de consolarla.
—¿Es tu estómago?
Quiso reír. Sí, era su estómago, pero no, no por un virus. Lo único que deseaba era revelarle que se trataba de un bebé... de su bebé.
Al no responder, Jose Luis se echó para atrás y con suavidad le alzó la cabeza con un dedo en el mentón.
—¿No puedes contármelo? —inquirió.
Sus ojos la escrutaron en busca de pistas. Una parte tonta de ella esperó que lo adivinara, que viera la verdad de alguna manera mágica. Pero Jose Luis se adelantó y le dio un beso, con tanta ternura que Hanna estuvo a punto de ponerse a llorar.
Él pasó la mano de la espalda a su pecho. La sensación fue tan intensa que le apartó la mente de todo lo demás. Pero Jpse Luis la soltó y el mundo regresó a la normalidad. No sabía si era porque estaba desesperada o por su nueva condición, pero si él la tocaba, si seguía tocándola, se pondría bien. No podía soportar la idea de irse sola a la cama.
Maldición, esa noche necesitaba a su mejor amigo. Y si no era capaz de desvelarle su corazón con palabras, podía hacerlo con el cuerpo.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario