viernes, 14 de febrero de 2014

Capitulo 117





El dia de mañana llegaria bastante pronto como para desmoronar le su mundo.

Jose Luis se marchó al día siguiente mientras Hanna aún seguía en la cocina bebiendo café. No le alegraba la idea de irse, pero tenía que ir a Sony para hablar del disco. Había visto al director una o dos veces, aunque en ninguna había dispuesto de la oportunidad de hablar realmente con él, de modo que esa no podía desperdiciarla.

Pero su mente no estaba centrada en el disco ni en los viticultores célebres. Hanna  llevaba dos días en que no era la misma y estaba muy preocupado. Mientras Jose Luis se hallaba en la esquina a punto de parar un taxi, sacó el teléfono móvil y apretó la tecla con la memoria del número de Ashley.

—¿Has hablado con Hanna? —preguntó en cuanto terminaron de saludarse.

—Hoy no.

—¿Y ayer?

—En realidad, no.

Un taxi se detuvo junto a él y entró.

—A ************— —le dijo al conductor. Luego se reclinó en el asiento, sabiendo que iba a ser un trayecto largo con ese tráfico.

—¿Qué sucede? —inquirió Ashley.

—No lo sé. Esperaba que tú pudieras decírmelo. No es la misma.

—¿Está enferma?

—Es lo que había pensado, pero no tiene fiebre ni nada parecido.

—Bueno, entonces, ¿qué te preocupa?

Tuvo que pensar un minuto para plasmar en palabras lo que sentía.

—Ha estado muy callada. Introspectiva. Y anoche, cuando estábamos en la cama, lloró.

—¿Lloró?

—En silencio. Pero noté las lágrimas.

—¿Le preguntaste por qué?

—No. No me pareció adecuado hacerlo.

Una vez más Ashley guardó silencio. El taxi se detuvo de repente y se oyó una cacofonía de bocinas y juramentos. Cuando volvió la tranquilidad, le preguntó a Ashley si había hablado.

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