jueves, 27 de febrero de 2014
Capitulo 127
Pero él sí. Pensar en su cama, tan vacía, tan fría, hizo que deseara quedarse despierto toda la noche. O quedarse dormido en el sofá. Pero si no la llamaba Hanna pensaría que pasaba algo.
Sacó el teléfono móvil con la intención de marcar su número. Pero lo volvió a guardar, se levantó y se marchó del parque.
—Qué sorpresa. Pasa.
Jose Luis sonrió, aliviado por ser bien recibido. Entró y se dirigió al sofá.
—¿A qué debo este honor?
—Necesito hablar contigo.
—Bien. ¿Sobre qué?
— Hanna.
—Pongámonos cómodos —indicó Gloria al tiempo que asentía.
Se sentó en el sillón blanco de piel y Gloria regresó al salón con una botella de vino blanco y dos copas.
—¿Te apetece?
—Vengo de una cata. Preferiría agua.
Dio media vuelta y regresó a la cocina, Jose Luis dispuso de un momento para pensar lo hermosa que era, aun sin maquillaje, con jeans viejos y una camiseta. Entonces volvió, todavía con el vino en una mano y un vaso con agua en otra. Después de pasárselo, se sentó frente a él, con las piernas acurrucadas y dejando el vino sobre la mesita.
—¿Qué sucede? —inquirió.
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