Giró por la Avenida Lexington y sacó el teléfono del bolso. Sonó varias veces y al final saltó el contestador automático. Tras escuchar su mensaje, dijo:
«Llámame. Me gustaría que
nos viéramos esta noche, ¿de acuerdo? Adiós».
Luego llamó para ver si tenía algún mensaje en su propio contestador, y
el primero que oyó le indicó que había sido innecesario que lo invitara. La voz
de Jose Luis, algo lejana, le decía que iba de camino a *****, donde debía
terminar el disco. Regresaría en una semana. Esperaba que se sintiera mejor.
Clic.Maldición. Bajó la antena del teléfono con algo de brusquedad y lo guardó en el bolso. Le resultó algo raro que se fuera a ******** sin habérselo dicho. Se habían visto la noche anterior y unas horas antes también hablan hablado por teléfono. No era típico de él. Por lo general Hanna conocía su agenda casi con dos semanas de antelación
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