martes, 15 de abril de 2014

Capitulo 150


—Hanna —se inclinó, tratando de calmar sus pensamientos febriles, de cerciorarse de que ella lo entendía.

Ella se levantó de golpe, con el estuche aún en la mano.

—Perdona —dijo—. Tengo que... —no terminó la frase y se marchó corriendo.

—Aguarda —se incorporó de un salto, pero ella fue demasiado veloz. Al llegar al baño le cerró la puerta en la cara.

—Hanna, sal.

—En un minuto.

—No, no lo comprendes.

—Sí que lo comprendo. Lo comprendo muy bien.

Jose Luis abrió la puerta. Ella se hallaba junto al lavabo con un trozo de papel higiénico ante los ojos. Al retroceder estuvo a punto de tropezar.

—No, no lo entiendes —repitió él—. Te di el estuche equivocado.

—¿Qué?

—El broche. Me equivoqué. Tengo que devolverlo.

—¿De qué hablas?

Avanzó, la aferró por los hombros y la sentó en el borde de la bañera. Entonces él bajó la tapa del inodoro y también se sentó. Hanna retorcía el papel entre los dedos.

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